No se si recuerdas mi nombre, ni si quiera sé si sabes quien soy, aunque es algo que tenemos en común ya que yo tampoco reconozco quien eres hoy.
No se que te ha apartado del camino que seguías, quien te ha empujado para tirarte a la cuneta de esta vida, solo sé que no es motivo suficiente para perder tu carisma.
Sé que ahora todo lo ves de color gris, que la niebla te rodea y ni la más fuerte luz puede guiar tu camino, pero debes de entender que a veces las cosas no son fáciles y que aunque no veamos a donde queremos ir... siempre podemos sacar nuestra brújula y poner dirección hacía aquel sitio.
Podrás pensar que todo lo que te digo no es más que palabrerio, que hay que ponerse en tu situación... amigo mio, creeme, esto que hoy te atormenta también tiene solución.
No quisiera despedirme sin antes decirte y recordarte que aquí tienes mi mano para levantarte, mi hombro para apoyarte y mi cabeza para guiarte. Puede que hoy no veas mas allá de tu propia nariz, pero crucemos este angosto camino y un esplendido sol se abrirá ante ti.
Espero volver a verte pronto, viejo amigo
