sábado, 17 de diciembre de 2011
Nunca es invierno para un corazón frío
Almas difíciles, complicadas de acoger cuyo interior te pide a gritos no te vayas, sin ti no se que hacer, con señales ilegibles imposibles de ver.
martes, 13 de septiembre de 2011
Ser yo
¿Quien es quien?
captar su esencia para no dejarme engañar.

jueves, 14 de julio de 2011
Mi flor marchita

lunes, 13 de junio de 2011
¿Como acaba?
miércoles, 8 de junio de 2011
Oda a la vida
martes, 3 de mayo de 2011
Flor del desierto

miércoles, 13 de abril de 2011
Pequeña sonrisa de Amélie
martes, 5 de abril de 2011
Piezas de reloj

miércoles, 9 de marzo de 2011
Carta a un amigo extraviado

viernes, 25 de febrero de 2011
Retales de tormenta

lunes, 21 de febrero de 2011
Happy birthday...
domingo, 20 de febrero de 2011
Tu palabra
martes, 8 de febrero de 2011
Walking...
viernes, 28 de enero de 2011
Remembering...
Quizás fue porque me acostumbre pronto al fracaso, y rápido supe que las cosas no son como te las pintan en realidad.
Aprendí que mis propios éxitos no vendrían de donde me dijeron, que la vida era mucho más dura de lo que pueda imaginar.
Aún así nunca renuncié a mis sueños, esos que con el tiempo siguen sin cumplirse pero que no dejan de rondar mi cabeza.
Algunos se fueron, por imposibles, pero otros quedaran pendientes por toda la eternidad.
Quien me conozca podrá pensar que la locura me invadió, que de
seo cosas que nada tienen que ver con la realidad…yo me limito a pensar en que algún día puedan pasar.
Este mundo ya no tiene hueco para los que piensan como yo, quizás mi mayor defecto fue nacer siendo un eterno soñador...
sábado, 22 de enero de 2011
Friendly hands

domingo, 16 de enero de 2011
Amargo trago

Como una pompa de jabón...
sábado, 15 de enero de 2011
Efecto mariposa

martes, 11 de enero de 2011
Aprender a elegir

lunes, 10 de enero de 2011
Solo una
Ya te echaba de menos, tenía ganas de verte... esto no es lo mismo sin ti.
Para cuanto te quedas esta vez? aun no lo sabes? bueno... es normal, supongo que según ocurran las cosas... el tiempo dictará.
Sabes una cosa? esta vez no temo que marches, solo disfrutaré el tiempo que estés a mi lado, pues por mucho que ruede el mundo y cuente por miles las lunas, sé que volverás a mi vera, porque como tú... solo hay una.
viernes, 7 de enero de 2011
El elefante encadenado
El elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo.
Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir.
El misterio es evidente:
¿Qué lo mantiene entonces?
¿Por qué no huye?
El elefante no se escapaba porque estaba amaestrado.Hice entonces la pregunta obvia:
—Si está amaestrado ¿por qué lo encadenan?
No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente.
Con el tiempo me olvidé del misterio del elefante y la estaca...
El elefante del circo no escapa porque h
a estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño.
Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca.
Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo.
Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no escapa porque cree –pobre— que NO PUEDE.
Él tiene registro y recuerdo de su impotencia, de a
quella impotencia que sintió poco después de nacer.
Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro.
Jamás... jamás... intentó poner a prueba su fuerza otra vez...
Todos somos un poco como ese elefante del cir
co: vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad.
Vivimos creyendo que un montón de cosas “no podemos” simplemente porque alguna vez, antes, cuando éramos chiquitos, alguna vez, probamos y no pudimos.
Hicimos, entonces, lo del elefante: grabamos en n
uestro recuerdo:
NO PUEDO... NO PUEDO Y NUNCA PODRÉ
Hemos crecido portando ese mensaje que nos impusimos a nosotros mismos y nunca más lo volvimos a intentar.
Cuando mucho, de vez en cuando sentimos los grilletes, hacemos sonar las cadenas o miramos de reojo la estaca y confirmamos el estigma:
¡NO PUEDO Y NUNCA PODRÉ!
Esto es lo que te pasa, vives condicionado por el recuerdo de que otro tú, que ya no es, no pudo.
Tu única manera de saber, es intentar de nuevo poniendo en el intento todo tu corazón...
...TODO TU CORAZON.

martes, 4 de enero de 2011
Almas mutiladas
